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¿Abandonar el ego?

  ¿ABANDONAR EL EGO? (*) Si hay dolores que nos parecen inevitables por el hecho de que su causa aparente está más alla de nuestro control, tales como la vejez y la muerte, pueden convertirse al menos en fuente del despertar si uno se pregunta: ¿Quien envejece y quien muere?... "Yo, por supuesto", ¿pero qué es yo, sino lo que tenemos por costumbre identificar con ese "yo" supuesto, sujeto de nuestro discurso?. Este sujeto posee una realidad relativa que le permite diferenciarse de los otros, orientarse en su historia y reconocerse autor de sus deseos y de sus actos y por lo tanto responsable. No acceder a esta individuación es causa de confusión, incluso de locura. Abandonar el ego no es perderlo, sino relativizarlo, no depender de un apego excesivo a nuestro yo que querríamos que existiera eternamente como el centro del mundo. ¿Por qué renunciar a este apego?. Porque está fundado sobre una ilusión que se hace voluntad obsesiva de negar la realidad, nada de lo que m

Buda y nosotros

BUDA Y NOSOTROS (*) Hemos nacído, vivimos y moriremos. Mientras tanto nos esforzamos por obtener lo que deseamos y en huir de lo que tememos, sin llegar a conseguirlo. Incluso cuando obtenemos el objeto de nuestro deseo, no estamos verdaderamente satisfechos, ya sea porque tengamos miedo de perderlo ya sea porque desearíamos tener más todavía.  ¿Como satisfacerse con una felicidad que depende de condiciones impermanentes, que están más allá de nuestro control?. ¿Cuál es el sentido de una vida en la que todas nuestras obras son impermanentes y en la que encontramos tantos sufrimientos?. ¿Existe una vía de liberación y realización de sí, que no nos encierre en un nuevo sistema de pensamientos o creencias?. Cuando la reflexión ordinaria llega a sus límites y cuando se rechaza la fascinación del no-pensamiento, todavía es posible sentarse y meditar como lo hizo Buda, él que hace veinticinco siglos se hacía más o menos las mismas preguntas. Desde entonces, noventa generaciones de sucesores

Zazen

  ZAZEN (*) En zazen,   nos sentamos en un cojín, piernas cruzadas, la espalda vertical. El cuerpo se convierte en trazo de unión entre el cielo que empujamos con la cabeza y la tierra que empujamos con las rodillas. Así, relajamos las tensiones acumuladas en nuestro cuerpo por un ego que, no muy seguro de existir realmente, hace siempre demasiado para parecerlo. ¿Cuantas veces al día tensamos los hombros cuando nos creemos dañados?. ¿Cuantas veces nos impedimos inspirar profundamente porque idos en nuestros pensamientos nos olvidamos espirar?. ¿Cuantas veces nos duele la espalda cuando nos cargamos de todos los requerimientos a los que nos esforzamos en responder para merecer el derecho de existir, espigando de paso algún reconocimiento  y un poco de amór?. Concentrarse en la postura de zazen es una manera bastante sencílla de dejar que se desagan los nudos con los que nos atamos a nosotros mismos. Desacerse de sus ataduras es uno de los sentidos de convertirse en Buda: liberado. En z

Costura en Dojo de Vitoria - Fechas previstas

COSTURA EN DOJO DE VITORIA Fechas previstas 13 NOVIEMBRE 2022 15 ENERO 2023 12 FEBRERO 2023 12 MARZO 2023 23 ABRIL 2023 11 JUNIO 2023

Cada instante... - Kodo Sawaki

Cada instante es el primero de tu vida, cada instante es el último de tu vida. La verdad cambia a cada instante y, al mismo tiempo, la verdad es la vida eterna. Este instante no debe ser la continuación del anterior. Has de hacer borrón y cuenta nueva y empezar a vivir este año totalmente de nuevo. Has de empezar a vivir este mes totalmente de nuevo, y hoy has de empezar una vez más a vivir este día totalmente de nuevo. Cada día te enfrentas a ese día por primera vez. Eterno es sólo este instante, eterno aquí y ahora... Este instante ilimitado constituye tu vida presente, que siempre es un hecho totalmente nuevo. También el pasado, contemplado desde el instante presente, es un pasado totalmente nuevo. Kodo Sawaki  (Preguntas y respuestas de un maestro zen)

¡Eh, tú!... - Kodo Sawaki

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En Japón, los artesanos tienen a chicos de nueve o diez años de edad como ayudantes o recaderos. Cuando llegan a los quince o dieciséis años se les pone al fín una herremienta en la mano. No se les explica nada más, pero si no saben que hacer con la herramienta se les dice: "¡Eh, tú! ¿Qué estás haciendo? ¿Dónde has tenido puesta la vista hasta hoy? Lo mismo sucede en un templo zen. Ahí no se habla mucho de budismo, se practica. Kodo Sawaki (Preguntas y respuestas de un maestro zen)

Soy discípulo de... - Kodo Sawaki

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"¡Soy discípulo del maestro Fulano!" A esta gente sólo le importa el nombre de su maestro. Les importa más el envoltorio que el contenido. Kodo Sawaki (Preguntas y respuestas de un maestro zen)