¿Quien está practicando zazen?...

¿Quien está practicando Zazen? 

En zazen, bien concentrados en la postura, observamos la respiración y rápidamente la agitación mental se calma, el espíritu se vuelve más claro. Se suele usar la imagen del espejo para aludir al funcionamiento del espíritu en zazen. La concentración nos lleva a realizar un espíritu de la indole de un espejo, pero aún falta ver lo que refleja el espejo. Si nos conformamos con practicar la concentración, podemos alcanzar cierto sosiego de espíritu, pero si no aprendemos a conocernos profundamente a nosotros mismos, ese sosiego será provisional, frágil, estará ligado a las circustancias de la práctica de zazen el el dojo.

En zazen, es importante verse a sí mismo profundamente. No el ver "Soy esto o aquello", "Soy alguien a quien le gusta esto o aquello, o a quien le desagrada esto o esto otro", sino que se trata más radicalmente de preguntarse "¿Quien es el que está practicando zazen?". Se trata de observar que todo aquello que parece constituir nuestra identidad, nuestro ego -el cuerpo, las sensaciones, las percepciones, los pensamientos y la consciencia que de ello tenemos-, todo eso es radicalmente impermanente, se transforma sin cesar. Si observamos la vida más allá del tiempo de zazen, podemos ver que la impermanencia funciona constantemente: las personas que amábamos han desaparecido, otras se enferman, fulano fue victima de un accidente, mengano vio desaparecer las condiciones de su felicidad. Sabemos muy bien que no seremos nosotros la excepción de esa realidad.

Ciertas personas, cuando se vuelven conscientes de esto, se procuran un refugio en un camino religioso, en busca de algo para escapar de la impermanencia, pensando descubrir algo fijo en lo que agarrarse. A veces, algunos enseñan que, mas allá del ego impermanente, existe un sí-mismo inmutable,  o bien que, a pesar de que esta vida en la tierra esté presa de la impermanencia, existe una vida eterna que escapa a la impermanencia. Cuando practicamos zazen, nos conformamos con familiarizarnos  profundamente con la impermanencia, con impregnarnos de ella, simplemente porque es la realidad. No se necesita ser muy erudíto para comprenderlo.  Esta realidad que atemoriza a las personas egocéntricas, puede también ayudarles a liberarse de su egocentrismo, socavando el fundamento de todos sus apegos a un ego.

La observación de la impermanencia es el principal factor del espíritu de despertar, del espíritu de Buda. No es simplemente como un aguijón que nos  estimula a practicar con urgencia, lo que es esencial, sino que constituye la realidad misma del despertar. Si podemos aceptar verdadera y profundamente la impermanencia de los fenómenos a nuestro alrededor,  y sobre todo la nuestra propia, entonces la raiz de todos nuestros apegos y de todas nuestras ilusiones se corta. El espíritu puede volverse de nuevo fluido en vez de coagularse en torno a ciertos apegos, y la vida puede volverse profundamante libre en armonía con la realidad.

Para una práctica equilibrada de zazen, una práctica liberadora, no os conforméis con una práctica de concentración. La sola concentración puede tambien reforzar el ego, estar mal empleada. A partir de vuestra concentración en la postura, en la respiración, mirad, ved lo que ocurre. Abrir verdaderamente los ojos, ver claramente la realidad es el sentido mismo de nuestra práctica a cada instante.

Roland Yuno Rech

Kusen del 6 de octubre de 2003

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Tomado de:Gyobutsu ji Nº4

Practica-Realización Inmediata y otros Kusenes

Publicación del Dojozen Genjo de Pamplona/Iruña

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