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No perdáis vuestro tiempo...

“Habéís tenido la suerte única de tomar forma humana, no perdáis vuestro tiempo, contribuid a la obra esencial de la Vía del Budha. ¿Quién desearía un placer vano tan fugaz como la chispa que brota del pedernal?”


No siempre nos damos cuenta de la suerte que tenemos por haber adquirido forma humana. Sin embargo, es solamente bajo esta forma como podemos despertar de nuestra ilusión que nos mantiene en el samsara. Por eso, no deberíamos desperdiciar el tiempo precioso que nos ha sido dado y deberíamos concentrarnos en la práctica con y para los demás. Es así como podemos hacer nuestro aporte a la Vía de Budha. Así que no perdamos este precioso tiempo, dejándonos distraer por cosas tan vanas e impermanentes como la chispa que brota del pedernal.

Tomado de "Manual de meditación zen"
Roland Yuno Rech, maestro zen.


Manual de meditación zen - Las enseñanzas del maestro Dogen
Editorial Milenio, ISBN 978-84-9743-7020-2

Practicar la vía allá donde no hay...

Dôgen dice: «Practicar la vía allá donde no hay ni templo ni pagoda.» Allá donde los antiguos despiertan, allá donde se deja oír de lejos el viento que sopla detrás del viento descubierto bajo un árbol. Ese lugar que se convierte en el lugar de la Vía por mucho tiempo. El lugar en el que la práctica de una única persona comunica con el lugar de la multitud de los despiertos.Con sus palabras, el maestro Deshimaru decía lo mismo. «Si una sola persona practica zazen, si uno solo de mis discípulos oye mi enseñanza, el Dharma se perpetúa.» El número no es importante, nos contenta, calienta nuestro corazón, pero no es lo importante.
A esta íntima convicción Dôgen añade: «Que los insensatos de esta época de degeneración dejen de construir en vano templos y pagodas. La práctica no los desea. Los que no clarifican esto construyen en vano edificios y no hacen ofrenda a la multitud de los despiertos. Solo lo hacen para construir el antro de su provecho y de su fama.» Lo importante es no caer nunca…

Puertas que se abren...

Que ninguna parte del cuerpo se escape de zazen. Cuando empezamos zazen, a veces tenemos reacciones fuertes, muy diferentes según las personas. Eso depende de la vida, del karma de cada uno. La primera vez algunos incluso se marean; otros tienen fuertes dolores en la espalda, en las piernas, en la nuca; otros, escalofríos; otros, somnolencia. Estas manifestaciones son puertas que se abren para comprenderse a sí mismo. La Vía no es nada más que eso.

La mayoría de la gente piensa que la Vía es una religión, la permanencia a un grupo social o a un sistema de creencias. La Vía es encontrar en uno mismo la tranquilidad de espíritu que no puede expresarse ni mostrarse.

Kodô Sawaki decía: "Creo que la religión es esa serenidad, escondida en lo más profundo de uno mismo, que hace que uno siga el camino sin ayuda de nadie."

Raphaël Dôkô Triet, maestro zen
Campo de verano de La Gendroniere, 8 al 16 de agosto 1997.
Tomado de UNSUI Vol. 2

Poner nuestros pasos en los suyos...

Todos conocéis el sentido de la palabra 'bodhisattva': ser de despertar que vive en medio del mar de sufrimiento. Pero también se le llama “el que suaviza su luz para ser idéntico al polvo.”
Todo el mundo llega aquí con su destello, un brillo tan particular que hace que nos distingamos unos de otros.
Hay tantos destellos como individuos: el destello de una brillante inteligencia; el destello de una gran cultura; el destello del medio social; el destello de una humildad demasiado pronunciada; el destello de una aspereza de la que se alardea...
Durante un ango, en el que tantas personas tan diferentes se reúnen para practicar, la forma correcta de encontrarse es que cada uno suavice ese destello y se funda en una idéntica luz.
La tendencia ordinaria es interpretar o pretender hacer el propio zen. Lo más valioso es adoptar las maneras de los grandes de la antigüedad. Poner nuestros pasos en los suyos, sin pretender crear nuestras propias huellas. Si pretendemos crear nuestras propias…

Debeís crear vuestra vida...

Buda se planteaba cómo vivir una vida auténtica.
Para la mayoría de las personas la respuesta surge de sus deseos. La respuesta que el monje quiere oír es la de la vida misma que todas las mañanas es nueva, que todas las noches se olvida.
Es « Hô », el Dharma. El Maestro Deshimaru nos repetía siempre: « Debéis crear vuestra vida a partir de zazen.» Oír el Dharma, oír la enseñanza, el sistema cósmico, mañana a mañana, tarde a tarde, día a día, es el satori infinito del Buda.
Aquí, en este lugar apacible, oís el ruido de la naturaleza, el canto de los pájaros. Son siempre los mismos sonidos y siempre es nuevo. 
Así es la Vía, antigua pero siempre nueva, siempre renovada, siempre fresca, siempre pura. Por eso se dice en el Hôkyô Zanmai: « Según las causas y las condiciones, brilla en silencio, tan delgada y sincera, donde no hay falla, tan grande que sobrepasa todos los límites. »

Raphäel Dôkô Triet, maestro zen
Kusen, sesshin de abril 2013, extracto.

Seikyuji.

Seikyuji -templo de la antigua pureza- está situado en el corazón de un amplio olivar, a unos sesenta kilómetros de Sevilla. Aquí se reúne regularmente la shanga del maestro Raphaël Dôkô Triet para practicar durante las seshines mensuales (periodos dedicados a la práctica de zazen y a la concentración en las acciones de la vida cotidiana), las semanas samu (dedicadas a la construcción, mantenimiento y a hacer que todo esté bello), los grandes retiros del verano, la recogida de aceitunas en octubre, la rohatsu sesshin a principios de diciembre. También se organizan fines de semana de costura del kesa. El templo Seikyuji es un lugar privilegiado para vivir plenamente la vía del Buda en la tradición del zen Sôtô, ya sea en la postura sentada inmóvil y silenciosa, en los rituales, en el samu o en el descanso.

Templo zen Seikyuji: www.seikyuji.org